La confirmación de un segundo caso de gusano barrenador del Nuevo Mundo (NWS) en Texas amplía los desafíos para las autoridades sanitarias estadounidenses, que ahora no solo deben contener la plaga sino también minimizar los impactos sobre el movimiento de ganado. Si bien la nueva detección ampliará el área bajo restricciones, el mercado ya anticipa posibles efectos sobre los movimientos de animales tanto dentro de Texas como entre estados.
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