La habilitación de un contingente de 300.000 toneladas de carne vacuna sin arancel difícilmente tenga una incidencia perceptible sobre los precios al consumidor estadounidense, pero sí podría deteriorar las expectativas del mercado y los ingresos de los productores durante los próximos meses.
Así lo afirmó Nevil Speer, consultor de la industria ganadera estadounidense y doctor en Ciencias Animales, en una columna publicada en Beef Magazine. Speer estimó que el volumen anunciado equivale a algo menos de dos semanas de producción de carne vacuna de Estados Unidos o a aproximadamente un mes y medio de sus importaciones habituales.
Sin embargo, señaló que no todo ese volumen se agregará a la oferta, ya que parte de la mercadería desplazará importaciones que habrían ingresado igualmente desde otros proveedores. A su juicio, la intervención difícilmente genere un beneficio significativo para los consumidores, pero introducirá incertidumbre en el mercado, con consecuencias negativas para los precios y los ingresos de los ganaderos.
Speer cuestionó además que la inflación de la carne vacuna justifique la intervención oficial. Según sus cálculos, el aumento acumulado del gasto per cápita en carne durante los últimos cinco años representó menos de 1% del incremento total del gasto personal en bienes y servicios.