El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO promedió 131,1 puntos en julio de 2026, un alza de 0,6% frente a junio, impulsado por cereales, azúcar y aceites vegetales. En sentido contrario, el índice de precios de la carne cayó 2,8% en el mes, a 127,7 puntos, en su primer retroceso mensual de 2026, aunque se mantuvo 0,8% por encima del mismo período del año anterior.
La carne vacuna lideró el retroceso, afectada por una demanda importadora más débil en Asia. En Australia, los embarques a China y Corea del Sur cayeron tras el agotamiento de las cuotas anuales, lo que dejó los volúmenes adicionales expuestos a aranceles más altos. En Brasil, las exportaciones también desaceleraron a medida que la cuota de salvaguarda de China se acercó a su utilización total. La FAO señaló además que la incertidumbre sobre el acceso futuro al mercado europeo, vinculada a las exigencias sobre antimicrobianos, aumentó las expectativas de que productos de mayor valor sean redirigidos a mercados alternativos, lo que podría intensificar la competencia y presionar los precios a la baja.
La carne ovina fue la excepción: sus precios subieron nuevamente en julio y alcanzaron un récord, sostenidos por la oferta limitada en Oceanía y una demanda global de importaciones que se mantiene firme. La carne de cerdo y de aves también retrocedió en el mes, presionadas por la amplia oferta en la UE y la mayor disponibilidad de pollo en Brasil.