La fuente también cuestionó el potencial efecto de la medida sobre el precio final de la carne picada. A partir de sus cálculos sobre el consumo semanal por habitante, estimó que incluso una reducción de 25% en el precio de la carne picada representaría un ahorro promedio de apenas unos US$ 0,70 por persona por semana. “No tiene ningún respaldo racional armar semejante despelote” para obtener ese resultado, consideró.
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