El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) redujo en 75 millones de libras —unas 34 mil toneladas— su estimación de producción de carne vacuna para 2026, a poco más de 24.800 millones de libras, y corrigió también a la baja su proyección para 2027 al menor volumen desde 2015.
El ajuste responde a una menor faena de novillos y vaquillonas y a carcasas más livianas, factores que más que compensaron una previsión algo mayor de faena de vacas respecto del informe anterior.
De todas formas, en términos interanuales, la faena total de vacas sigue siendo muy baja: USDA señala que el ritmo semanal acumulado entre enero y setiembre fue el menor desde 1950, con la única excepción de 2005. Dentro de ese total, la faena de vacas lecheras aumentó frente a 2025, pero la de vacas de razas carniceras cayó con fuerza.
La fuerte caída interanual de la faena de vacas de carne responde al inicio de una fase de retención, luego de varios años de liquidación del rodeo. Sin embargo, la recomposición todavía es incipiente: el stock de vacas y la producción de terneros continuaron disminuyendo en 2026.
La previsión para 2027 se recortó en otros 160 millones de libras, unas 73 mil toneladas, debido a los menores pesos y a la reducción del ingreso de ganado a los corrales. La contracción de la oferta alentó al mercado, en tanto USDA proyectó un precio medio para los novillos terminados de US$ 225 por cada 100 libras en el cuarto trimestre y de US$ 235 a comienzos de 2027.
También disminuyeron las previsiones de producción de carne porcina, en 150 millones de libras para 2026 y 245 millones para 2027. Sin embargo, la debilidad del valor de la carcasa porcina llevó a USDA a reducir su proyección de precios para el sector.
