Las guías alimentarias de EEUU destacan el consumo de proteínas
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) dio a conocer la semana pasada recomendaciones alimentarias actualizadas que ponen un mayor énfasis en el consumo adecuado de proteínas como pilar central de una dieta saludable.
La nueva orientación refleja un creciente reconocimiento del papel de las proteínas en la preservación de la masa muscular, el apoyo a la salud metabólica y la mejora de la saciedad en los distintos grupos etarios, en particular entre los adultos mayores.
El USDA señala que los consumidores deberían priorizar fuentes de proteínas de alta calidad dentro de dietas equilibradas, promoviendo la diversidad entre opciones de origen animal y vegetal, en línea con consideraciones nutricionales y de sostenibilidad.
Esto marca un cambio significativo respecto de las guías alimentarias que predominaron desde la década de 1990, que tendían a poner mayor énfasis en limitar ciertos nutrientes más que en destacar el rol funcional de la proteína en la salud general. Para el sector agroalimentario, este giro podría sostener la demanda de alimentos ricos en proteínas, en un contexto en el que la calidad nutricional gana peso en las decisiones de consumo.
El mensaje del USDA señala que “estamos volviendo a poner los alimentos reales en el centro de la dieta estadounidense. Alimentos reales que nutren el cuerpo. Alimentos reales que restauran la salud. Alimentos reales que aportan energía y fomentan el movimiento y el ejercicio. Alimentos reales que construyen fortaleza”.
Asimismo, afirma que “Estados Unidos atraviesa una emergencia sanitaria. Casi el 90% del gasto en salud se destina a tratar personas con enfermedades crónicas. Muchas de estas dolencias no son un destino genético; son el resultado previsible de la dieta estándar estadounidense, una alimentación que con el tiempo se ha vuelto dependiente de productos altamente procesados y se combina con un estilo de vida sedentario. Las consecuencias han sido devastadoras. Más del 70% de los adultos estadounidenses tienen sobrepeso u obesidad. Casi uno de cada tres adolescentes estadounidenses de entre 12 y 17 años presenta prediabetes”.
