Estados Unidos abrió una investigación de salvaguardia sobre las importaciones de carne de cordero, tras el reclamo de sus productores para frenar el avance del producto importado.
La Comisión de Comercio Internacional (ITC) inició la pesquisa el 13 de julio, bajo la Sección 201 de la Ley de Comercio de 1974, luego de que el Representante Comercial (USTR) concluyera que el cordero importado "subvaloró de forma marcada" al mercado local. La ITC deberá definir en unos 120 días si las importaciones causan "daño grave" a la industria doméstica; de confirmarlo, recomendará al presidente aranceles o cuotas.
El caso nació de una petición de la American Sheep Industry Association (ASI), presentada en octubre de 2025 bajo la campaña "Protect American Lamb". La entidad, que agrupa a 42 asociaciones estaduales y más de 100.000 establecimientos, sostiene que la porción importada trepó del 60% al 70% en cinco años, mientras la producción estadounidense caía 4%, aunque la demanda creció 25% desde 2020.
Hoy cerca del 73% del cordero que consume el país es importado, y casi todo llega de Australia —unos tres cuartos del total— y Nueva Zelanda. Aun así, el consumo interno es marginal: apenas una libra por persona al año, frente a las casi cinco de los años sesenta, un desplome cercano al 80% en seis décadas.
No sería la primera vez que EEUU protege a su producción ovina. En 1999 Washington aplicó una salvaguardia con aranceles de hasta 40% al cordero de ambos orígenes, pero la levantó antes de lo previsto y no revirtió la caída de la producción local. El antecedente alimenta las dudas sobre cuánto podría proteger, ahora, una nueva barrera.