Índice de precios de la carne subió 1% en marzo
El Índice de Precios de la Carne de la FAO promedió 127,7 puntos en marzo, 1,2 puntos más (1%) que en febrero y 9,4 puntos (8%) por encima de su nivel de hace un año. El aumento se debió principalmente a la subida de los precios de la carne de cerdo, junto con un modesto incremento en las cotizaciones de la carne de vacuno, mientras que los precios de la carne de ovino y ave disminuyeron.
Los precios de la carne de cerdo se dispararon, impulsados por el alza de las cotizaciones en la Unión Europea ante el fortalecimiento de la demanda estacional.
Los precios mundiales de la carne de vacuno también subieron, liderados por Brasil, donde la escasez de ganado redujo la oferta exportable en un contexto de sólida demanda mundial; esto se compensó parcialmente con la estabilidad de los precios en Australia, gracias a la amplia disponibilidad.
Por el contrario, los precios de la carne de ovino disminuyeron debido al aumento de las exportaciones de Nueva Zelanda, aunque la firmeza de los precios en Australia —respaldada por una demanda sostenida en mercados clave— mitigó parcialmente la caída, a pesar de los aranceles más altos impuestos por Estados Unidos y las limitaciones logísticas que afectaron el acceso a los mercados del Cercano Oriente.
Los precios mundiales de la carne de ave bajaron ligeramente, lo que refleja la debilidad de las cotizaciones en Brasil en medio de una oferta abundante y una demanda de importación constante, con envíos a destinos clave del Cercano Oriente desviados a través del Mar Rojo.
El índice global de precios de los alimentos de la FAO se situó en un promedio de 128,5 puntos en marzo de 2026, es decir, 3,0 puntos (2,4%) por encima del nivel revisado de febrero, lo que representa el segundo aumento mensual consecutivo. Los índices de precios de todos los grupos de productos básicos —los cereales, la carne, los productos lácteos, los aceites vegetales y el azúcar— subieron en distinto grado, como consecuencia no solo de las variables fundamentales del mercado subyacentes, sino también de las reacciones ante el aumento de los precios de la energía ligado a la escalada del conflicto en Medio Oriente.
