En medio del peor brote de fiebre aftosa de las últimas décadas en Sudáfrica, algunos productores y técnicos comenzaron a observar con atención el comportamiento diferencial de ciertas razas bovinas locales frente a la enfermedad. Entre ellas, la Nguni viene destacándose por mostrar una mayor resiliencia sanitaria y capacidad de adaptación en condiciones extremadamente desafiantes.
Según informó Beef Central, varios establecimientos afectados por los brotes detectaron que rodeos Nguni presentaron menores niveles de mortalidad, menos complicaciones clínicas y una recuperación más rápida respecto a razas más intensivas o de origen europeo.
La raza Nguni es originaria del sur de África y forma parte del grupo “Sanga”, adaptado históricamente a ambientes de altas temperaturas, presión parasitaria y restricciones nutricionales. Esa rusticidad le permitió desarrollar características muy valoradas en sistemas extensivos: tolerancia al calor, eficiencia reproductiva, resistencia a garrapatas y enfermedades transmitidas por vectores, además de buena capacidad para mantener condición corporal en campos de baja calidad.
Ahora, en un contexto sanitario extremadamente complejo, algunos investigadores y productores creen que esas adaptaciones podrían también estar jugando un rol relevante frente a la fiebre aftosa. Si bien no se habla de inmunidad, sí se observan respuestas fisiológicas y niveles de estrés menores que podrían contribuir a una mejor evolución clínica de los animales afectados.
Sudáfrica enfrenta una situación crítica. El brote se expandió a prácticamente todo el país, generando restricciones de movimiento, pérdidas productivas y cierres de mercados internacionales. China, por ejemplo, suspendió importaciones de carne sudafricana, mientras que las exportaciones totales del país sufrieron fuertes caídas durante 2025 y 2026.
En ese escenario, el interés por razas adaptadas localmente volvió a ganar espacio dentro del debate ganadero sudafricano. Más allá de los programas sanitarios y de vacunación, la experiencia reciente reforzó la idea de que la genética puede transformarse en una herramienta estratégica para construir sistemas más resilientes frente a enfermedades, estrés climático y restricciones productivas.
La Nguni también es valorada por su fertilidad, facilidad de parto y longevidad productiva, atributos que cobran todavía más importancia en ambientes difíciles. Para varios analistas, el caso sudafricano podría volver a impulsar globalmente la discusión sobre el valor de las razas autóctonas frente a modelos productivos cada vez más exigentes desde el punto de vista sanitario y ambiental.