La operativa comercial con EEUU se ha transformado en una odisea tras el anuncio de Trump de la semana pasada de una suba de aranceles al barrer para distintos proveedores de carne vacuna (y otros bienes) y con tasas diferenciales según el origen. Un trader aseguró que los despachantes de aduanas están desbordados y no responden a las consultas, mientras que otros dan marchas y contramarchas por órdenes de crédito para sumar el arancel a los pedidos ya concretados. Otro dilema e incertidumbre es desde cuándo efectivamente rige la suba de aranceles, si desde el despacho de la aduana del país de origen y puesta a bordo o desde la llegada del barco a EEUU.
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