JBS presentó resultados récord para el primer trimestre del año, con ventas netas por US$ 21 mil millones, un crecimiento interanual de 11%, impulsado por el sólido desempeño de sus operaciones internacionales, especialmente en Australia. Sin embargo, la compañía volvió a advertir sobre un escenario muy desafiante para la industria de carne vacuna en Estados Unidos, donde su división bovina registró pérdidas por US$ 230 millones debido a la fuerte escasez de ganado y los elevados costos de reposición.
La empresa considera que la reconstrucción del rodeo estadounidense llevará más tiempo de lo esperado por los efectos persistentes de la sequía, y no espera una recuperación significativa de la oferta de ganado hasta fines de 2028. Incluso, JBS proyecta que 2026 será más complejo para la industria que 2025. Aun así, la demanda interna sigue extremadamente firme y ha permitido sostener precios elevados para la carne vacuna.
En ese contexto, la compañía defendió la necesidad estructural de importaciones de carne magra desde países como Brasil y Australia para abastecer la producción de hamburguesas en EEUU. Según explicó, la industria estadounidense depende de esos recortes magros para mezclarlos con trimings grasos locales. Sin esas importaciones, perderían valor los cortes grasos domésticos y subiría todavía más el precio de la carne premium estadounidense.
Para Brasil, JBS anticipa un escenario de mayor volatilidad en el mercado ganadero durante el segundo semestre. La empresa vinculó las recientes subas del ganado a la carrera exportadora para completar la cuota china antes de fines de junio. Una vez agotado ese cupo, espera una caída en los volúmenes de faena y una presión bajista sobre los precios del ganado, obligando al país a recolocar unas 100 mil toneladas mensuales de carne vacuna en otros mercados internacionales.
En Australia, en cambio, la visión es claramente positiva. JBS destacó que las condiciones de los campos en Queensland son las mejores en tres años y proyectó un excelente ejercicio para sus operaciones australianas, apoyado en una sólida demanda desde mercados premium como EEUU, Japón y Corea.
A nivel global, la compañía mantiene una visión optimista para el consumo de proteínas. Además del crecimiento de las dietas hiperproteicas, JBS considera que el avance de medicamentos para pérdida de peso como Ozempic podría incluso reforzar la demanda de proteínas animales, debido a la necesidad de preservar masa muscular. La empresa entiende este fenómeno como un cambio estructural de largo plazo y anunció que acelerará el desarrollo de productos ricos en proteínas y comidas prácticas para el consumo doméstico.