La ganadería intensiva brasileña se encamina a un nuevo récord en 2026. Los datos preliminares del Censo de Confinamiento indican que el país finalizará el año con 9,78 millones de bovinos terminados en confinamiento, un crecimiento de 5,7% respecto a los 9,25 millones registrados en 2025.
Más allá del aumento en el número de animales, los resultados reflejan una transformación estructural de la actividad, impulsada por la búsqueda de eficiencia, la adopción de tecnología y un escenario global caracterizado por una oferta limitada de carne vacuna. Según Luiz Fernando Magalhães, presidente de Nutrición y Salud Animal para América Latina de dsm-firmenich, la ganadería de carne es uno de los pocos sectores del agro brasileño que mantiene una fuerte capitalización, apoyada precisamente en la intensificación de la producción.
Las perspectivas para 2026 también son favorables desde el punto de vista económico. El relevamiento proyecta un retorno sobre la inversión (ROI) de 23,3%, que sería el más alto de toda la serie histórica del Tour de Confinamiento. El escenario se sustenta en precios firmes para el ganado gordo, costos relativamente controlados de alimentación y una sólida demanda internacional.
Mato Grosso volvería a liderar el ranking nacional con 2,4 millones de bovinos confinados, seguido por São Paulo y Goiás, con 1,4 millones cada uno. Mato Grosso do Sul aportaría 900 mil cabezas y Minas Gerais 800 mil. En conjunto, estos cinco estados concentrarían cerca del 70% del total nacional.
El informe también muestra una creciente concentración de la actividad. Los 100 mayores confinamientos ya representan alrededor del 48% del ganado confinado del país, mientras que la expansión de la agricultura y la disponibilidad de granos y coproductos, especialmente DDG proveniente de la industria del etanol de maíz, continúan impulsando el crecimiento de los sistemas intensivos.
En términos de rentabilidad, el Tour de Confinamiento 2025 registró un ROI promedio de 16,3%, el segundo mejor resultado de los últimos 11 años. A pesar del aumento de 25,6% en el valor del boi magro y de 8% en el precio del maíz, la valorización del ganado terminado y las mejoras de eficiencia permitieron mantener resultados positivos en todas las regiones evaluadas.
Fuente: Forbes Brasil