El índice de precios de la carne de la FAO promedió 129,4 puntos en mayo, un aumento de 1,2% respecto a abril y de 6,4% frente al mismo mes del año pasado, alcanzando un nuevo máximo histórico.
El principal impulso provino de la carne vacuna, cuyos precios internacionales volvieron a marcar récords. La FAO atribuyó la suba a la limitada oferta de ganado para faena en Brasil, en medio del proceso de retención de hembras y reconstrucción del rodeo, junto con una fuerte demanda internacional. China tuvo un papel clave, acelerando sus compras ante el rápido agotamiento de los cupos de importación contemplados en el nuevo régimen de salvaguardia.
Los precios de la carne porcina también aumentaron, impulsados por una mayor demanda estacional en la Unión Europea, aunque parcialmente compensados por la abundante oferta brasileña. En carne aviar, las cotizaciones subieron debido al fortalecimiento de los precios en Brasil, apoyados por una sólida demanda africana que compensó las dificultades logísticas en Medio Oriente.
Por su parte, los precios de la carne ovina se mantuvieron prácticamente estables. Las subas registradas en Australia por la escasez de oferta exportable fueron compensadas por bajas en Nueva Zelanda, donde la demanda china mostró un menor dinamismo.
