En Estados Unidos, un operador australiano señaló que los compradores que pueden utilizar carne de cualquier origen están aprovechando las ofertas más competitivas desde Sudamérica. Como referencia, indicó que el 90 CL australiano se venía negociando en torno a US$/t 8.050 CIF, mientras que algunos importadores sostienen que pueden conseguir producto argentino equivalente sobre unos US$/t 6.850 CIF.
“Cuando se te van cerrando las puertas de los compradores que solo usan Australia o Nueva Zelanda y tenés que salir al mercado general, se complica”, resumió.
El operador agregó que los cortes de la rueda australianos (por fuera de programas) también están enfrentando una competencia creciente desde Brasil, especialmente ahora que parte del volumen que no encuentra salida en China busca colocación en otros mercados.
En ese contexto, un exportador paraguayo percibe una creciente presión competitiva desde Brasil sobre el mercado estadounidense. “EEUU ya está con presión de Brasil”, afirmó.
Por otro lado, un exportador chileno acotó sus contactos en Canadá reportan una mayor presencia de carne australiana y neozelandesa. Según su visión, parte del volumen que tradicionalmente tenía como destino el mercado chino está buscando alternativas comerciales en otros países, contribuyendo a un escenario algo más calmo también en Norteamérica.
Pese a este escenario más desafiante, un bróker mantiene una visión constructiva sobre el mercado estadounidense. Argumentó que los precios actuales siguen siendo claramente superiores a los observados uno, dos o tres años atrás y que no existen señales de una caída abrupta de la demanda. “No veo ninguna indicación de que alguno de los principales mercados vaya a colapsar”, afirmó.
El operador destacó que el consumo global continúa absorbiendo grandes volúmenes de carne a valores históricamente elevados y que el principal problema para muchas industrias no es el precio de venta, sino el elevado costo de la materia prima.
Sobre la expansión del gusano barrenador (ver más en América del Norte) el trader australiano consideró que existe cierto grado de alarmismo en el mercado. “Es un problema con el que convivimos desde hace años en Australia”, señaló, aunque reconoció que la situación es diferente en sistemas extensivos con miles de animales y controles menos frecuentes.
El operador entiende que eventuales limitaciones al movimiento de ganado en EEUU podrían terminar sosteniendo aún más los precios del ganado estadounidense y, por extensión, los valores de la carne. Sin embargo, consideró prematuro sacar conclusiones mientras no exista una definición oficial de las autoridades sanitarias.