La creciente escasez de ganado para faena en Estados Unidos continúa impulsando los precios de la carne vacuna a niveles récord. En mayo, los consumidores estadounidenses pagaron en promedio US$/lb 7,06 por carne picada, un valor 13% superior al de un año atrás, según datos del Departamento de Estadísticas Laborales de EEUU.
La principal explicación detrás de esta escalada es la reducción del rodeo bovino estadounidense, que se encuentra en su nivel más bajo en 75 años. El USDA estima que el stock de bovinos alcanzará 86,7 millones de cabezas en 2026, muy por debajo de los niveles históricos. Aunque Brasil también atraviesa una fase de menor oferta, su rodeo supera los 178 millones de cabezas, más del doble que el estadounidense.
La recuperación del stock en EEUU ha sido lenta debido a varios años de sequía y altos costos de producción. A esto se suma ahora la preocupación por la reaparición del gusano barrenador del Nuevo Mundo (NWS), detectado recientemente en terneros de Texas por primera vez en cinco décadas.
Analistas citados por Bloomberg señalaron que la principal preocupación no está vinculada a la seguridad alimentaria, sino al potencial impacto de las medidas sanitarias sobre el movimiento de ganado. Restricciones de transporte, cuarentenas y mayores controles podrían reducir aún más una oferta que ya se encuentra muy ajustada.
Algunos estados, entre ellos Oklahoma, Georgia y Missouri, ya comenzaron a exigir permisos e inspecciones adicionales para ciertos movimientos de ganado. Canadá, por su parte, bloqueó el ingreso de animales que hayan estado en Texas durante los últimos 21 días, mientras que EEUU mantiene suspendidas las importaciones de ganado mexicano, una fuente que históricamente aportaba alrededor de 1 millón de cabezas por año.
La sequía sigue siendo otro factor clave. Según estimaciones citadas por Bloomberg, cerca del 80% del rodeo estadounidense se encuentra en zonas afectadas por condiciones secas. Fuente: Bloomberg