Las operaciones de Brasil con la Unión Europea continúan activas, aunque el mercado ya comienza a mirar con preocupación el escenario posterior al 3 de setiembre, cuando entrarán en vigor las nuevas exigencias sanitarias para la carne brasileña (ver más Brasil).
Un importador europeo dijo a World Beef Report (WBR) que en Brasil ya se habla de un proceso de adaptación que podría demandar entre dos y tres años. Entre los principales obstáculos mencionó la imposibilidad de garantizar la ausencia de tratamientos con antibióticos durante toda la vida del animal y la falta de trazabilidad completa desde el destete. “El problema no tiene solución en el corto plazo”, resumió la fuente.
Persisten, además, dudas sobre la fecha límite para el ingreso de mercadería. Mientras algunos operadores entienden que podrán ingresar los embarques con certificados emitidos hasta el 2 de setiembre, en otros mercados, como Países Bajos, sostienen que la restricción comenzará a regir desde el 3 de setiembre, sin que todavía exista un criterio uniforme entre todos los países europeos.
La expectativa es que, sin Brasil, la cuota GATT para carne congelada resulte mucho más difícil de abastecer. “Habrá que forzar compras desde Argentina, Uruguay, Australia y Nueva Zelanda”, señaló el importador, quien recordó que, para cortes de la rueda, muchos compradores europeos prefieren la carne brasileña por su menor contenido de grasa intramuscular.
Mientras tanto, varios importadores están adelantando compras y utilizando anticipadamente parte de sus cuotas. Entre las referencias manejadas para Brasil se destacan peceto a US$/t 7.500-7.600 CFR, nalga a US$/t 8.600-8.700 CFR, flat a US$/t 7.500 CFR, bola de lomo a US$/t 7.200-7.300 CFR y lomos congelados o enfriados entre US$/t 19.000 y 20.000 CFR. Para los cortes enfriados, los bifes angostos se negocian sobre US$/t 10.100 CFR y los bifes anchos alrededor de US$/t 10.200 CFR.
Según la fuente, por el momento solo hay certeza para los embarques de julio. Los programas de agosto y los meses siguientes siguen rodeados de incertidumbre y, aun cuando exista disponibilidad de carne, todo indica que las cuotas GATT difícilmente puedan completarse con normalidad si Brasil queda fuera del mercado europeo.