Un caso de EEB clásico fue detectado en controles rutinarios de vigilancia en Escocia y confirmado el 19 de agosto tras dos pruebas de laboratorio positivas. El animal no ingresó a la cadena alimentaria y las autoridades descartan riesgo para la salud humana.
La encefalopatía espongiforme bovina fue detectada en una vaca autóctona de siete años y medio, preñada y hallada muerta sin signos clínicos previos, en una explotación de vacas nodrizas con 740 bovinos.
El caso fue notificado por la Organización Mundial de Sanidad Animal con el número de evento 7773 y representa una recurrencia de la enfermedad en la zona, cuyo último antecedente databa del 7 de agosto de 2024. Las autoridades abrieron una investigación epidemiológica para determinar el origen de la infección, calificado por el momento como desconocido.
Como medidas de control se aplicaron la destrucción de productos de origen animal, la eliminación de canales y subproductos, restricciones de movimiento y trazabilidad del ganado.
Todas las cohortes y la descendencia del animal afectado fueron identificadas y serán sacrificadas y sometidas a pruebas de EEB. Según la OMSA, la detección de este caso aislado no modifica la calificación de riesgo insignificante otorgada a Escocia ni al conjunto del Reino Unido.