El encuentro en el Salón Oval, que no contó con difusión previa, reveló el rol activo de JBS en moldear la política comercial del gobierno Trump, en un momento en que la compañía enfrenta una investigación antimonopolio del Departamento de Justicia, informó The Wall Street Journal.
Joesley Batista, cofundador y accionista mayoritario de JBS, se reunió con Trump en el Salón Oval el 20 de agosto y discutieron cómo el suministro adicional de carne vacuna brasileña podría contribuir a bajar los precios si el gobierno eliminaba el arancel de 26% sobre las importaciones, según personas al tanto de la reunión.
Al día siguiente, Trump anunció en redes sociales el plan para importar hasta 300 mil toneladas de carne para industrializar durante 90 días, con el objetivo declarado de reducir los precios al consumidor en 25%. No trascendió quién organizó el encuentro entre Batista y Trump.
El vínculo de JBS con la administración Trump venía de antes. Pilgrim's Pride, la segunda mayor procesadora de pollo de EEUU y controlada mayoritariamente por JBS, aportó US$ 5 millones para la ceremonia de asunción de Trump, convirtiéndose en el mayor donante del evento.
Para JBS, la apertura de las importaciones representa una oportunidad directa de ampliar su participación en el mercado estadounidense: en el primer semestre del año, Brasil envió alrededor de US$ 1,5 mil millones en carne vacuna a EEUU, un alza de 10% interanual.
El anuncio, sin embargo, generó un rechazo inmediato entre los productores ganaderos y legisladores republicanos de estados rurales, donde las elecciones legislativas de noviembre pesan políticamente.
La senadora de Iowa Ashley Hinson calificó el plan de mala idea, y el senador de Nebraska Pete Ricketts advirtió que los cambios de política de corto plazo no equivalen a soluciones de largo plazo.
La situación coloca a JBS en un terreno delicado. El Departamento de Justicia investiga a las cuatro grandes empresas frigoríficas de EEUU, incluida JBS, por posibles conductas anticompetitivas, aunque estas niegan irregularidades.
Fuente: The Wall Street Journal