Durante mucho tiempo, la inteligencia artificial se trató como un tema de ferias tecnológicas o una promesa lejana para el sector agrícola. En Estados Unidos esto es cosa del pasado. La IA ya no es una novedad y se ha convertido en una herramienta práctica para la gestión diaria de granjas y corrales de engorde.
Este cambio no fue una moda pasajera. Surgió como respuesta directa a desafíos concretos: escasez de mano de obra, márgenes cada vez más ajustados y la necesidad de operar con mayor precisión. En un entorno altamente competitivo, cometer menos errores se ha convertido en una ventaja estratégica.
El punto de inflexión para la IA en la ganadería estadounidense no fue la aparición de algoritmos sofisticados, sino la explosión del volumen de datos medidos en las granjas. Comederos electrónicos, cámaras, sensores ambientales, historiales detallados de lotes y registros de producción comenzaron a generar información a una escala sin precedentes.
Con este volumen de datos, la inteligencia artificial ha pasado a desempeñar un papel crucial: ayudar a los gerentes a ver las cosas por delante, antes de que el problema aparezca.
Fuente: BeefPoint