El concejo de la ciudad de Ámsterdam aprobó la prohibición de la publicidad de carne en espacios públicos, equiparándola a la de los combustibles fósiles en su estrategia contra el cambio climático, informó el portal australiano Beef Central. La medida también alcanza a la promoción de viajes aéreos, cruceros y autos a combustión, aunque los comercios podrán seguir publicitando estos productos dentro de las tiendas.
La decisión expone una creciente paradoja regulatoria en Europa: mientras las autoridades avanzan con restricciones ambientales que reducen la producción local de carne vacuna, los consumidores continúan demandando el producto. Como resultado, la Unión Europea depende cada vez más de las importaciones para abastecer sus supermercados, en un contexto de suba de precios y caída sostenida de la producción doméstica. Países Bajos, históricamente uno de los principales exportadores de carne vacuna del bloque, es el país que más ha recortado su producción en los últimos años.