El presidente en ejercicio de Brasil, Geraldo Alckmin, mantuvo una conversación telefónica con el vicepresidente de China, Han Zheng, para abordar, entre otros temas, la aplicación de salvaguardas por parte del gobierno chino a la carne vacuna importada. Según informó el Palacio del Planalto, Alckmin expresó su preocupación por la medida y remarcó la relevancia estratégica del sector pecuario para la economía brasileña, así como la importancia del tema para el gobierno.
La llamada forma parte de una estrategia diplomática para negociar ajustes operativos en la aplicación de las nuevas cuotas impuestas por China, que desde el 1º de enero de 2026 aplicará un arancel adicional del 55% a los volúmenes que superen los límites establecidos por país. En el caso de Brasil, el cupo libre de aranceles fue fijado en 1,106 millones de toneladas, muy por debajo de los 1,46 millones que ingresaron desde Brasil en 2025.