El Ministerio de Agricultura de Brasil comenzó a aplicar nuevos procedimientos de inspección para la producción de carnes y otros productos de origen animal, con el objetivo de cumplir las exigencias de la Unión Europea sobre el uso de antimicrobianos durante todo el ciclo de vida de los animales. Las nuevas normas regirán para las certificaciones sanitarias emitidas a partir del 3 de setiembre, fecha en que entrarán en vigor las restricciones europeas.
Los establecimientos exportadores deberán mantener registros auditables que demuestren la elegibilidad de los animales, materias primas e insumos utilizados en los lotes destinados al mercado europeo. Además, el servicio oficial de inspección verificará no solo la implementación de esos controles, sino también su capacidad para respaldar las garantías sanitarias exigidas por la UE. Las principales modificaciones afectan a las cadenas de aves, huevos, miel y acuicultura, que deberán controlar y monitorear a los fabricantes de alimentos para animales para garantizar que no utilicen sustancias prohibidas.
En el caso de la carne vacuna, las exigencias son más complejas. El protocolo prevé la segregación de los animales y la demostración documental, mediante sistemas de trazabilidad, de que no se utilizaron antimicrobianos durante todo el ciclo productivo. Como pocas explotaciones brasileñas cuentan hoy con certificación de ciclo completo, la expectativa es que gran parte de las exportaciones de carne vacuna hacia la UE permanezcan suspendidas durante al menos dos años, hasta que puedan faenarse animales nacidos y criados bajo las nuevas condiciones. El impacto potencial se estima en hasta US$ 1.000 millones anuales, equivalente al valor exportado al bloque en 2025.
El Ministerio también informó que, por el momento, el Reino Unido no impondrá requisitos adicionales de certificación, aunque recomendó mantener los nuevos controles mientras las autoridades británicas definen su posición definitiva.