La confirmación de los primeros casos del gusano barrenador del Nuevo Mundo (New World Screwworm, NWS) en Estados Unidos no ha generado un impacto significativo sobre el mercado ganadero, aunque economistas agrícolas advierten que la situación podría cambiar si la plaga se expande hacia otras regiones.
Una encuesta de Farm Journal mostró que el 75% de los especialistas espera un impacto económico entre moderado y severo para el sector, aunque ninguno considera que el escenario sea catastrófico.
Tras la detección del primer caso en Texas el 3 de junio, el número de focos confirmados aumentó a 27 entre Texas y Nuevo México al 30 de junio. Los futuros de ganado de reposición cayeron inicialmente más de US$/cwt 5, pero recuperaron casi todas las pérdidas al día siguiente. Analistas como Derrell Peel, de la Universidad Estatal de Oklahoma, señalaron que el mercado ya había incorporado el riesgo y que la confirmación incluso redujo parte de la incertidumbre. Coincidieron en que el principal impacto se concentra en los costos de manejo y control para los productores ubicados en las zonas afectadas, más que en la oferta nacional de ganado.
La encuesta también mostró opiniones divididas sobre la respuesta del USDA: el 40% considera que aún es pronto para evaluarla, el 33% la considera adecuada y el 20% cree que ha sido insuficiente. La mayoría de los economistas (71%) se mostró a favor de reabrir la frontera para el ingreso de ganado mexicano, aunque con protocolos sanitarios reforzados. Advirtieron que el prolongado cierre está reduciendo la oferta de animales para los feedlots estadounidenses y fortaleciendo la industria cárnica mexicana.
Aun así, los especialistas consideran que la principal amenaza para la ganadería estadounidense sigue siendo la sequía, por encima del gusano barrenador. También señalaron que la plaga podría tener efectos económicos más amplios al afectar poblaciones de fauna silvestre, especialmente ciervos, una actividad con importancia económica en varias regiones del país.
Fuente: Drovers