El mercado del boi gordo mantiene la presión a la baja. “La reducción del ímpetu comprador, la mayor ociosidad en plantas frigoríficas y, en algunos casos, la paralización temporaria de operaciones o el envío del personal a licencia evidencian una desaceleración de la demanda por animales terminados y una postura más cautelosa de la industria al momento de adquirir materia prima”, explicó Agrifatto.
La principal razón del descenso de la demanda es la finalización de la producción para China debido a la limitante de la cuota 2026. A su vez, la posibilidad de que se restrinjan a principios de setiembre las exportaciones a la Unión Europea es un factor adicional de incertidumbre y presión bajista.
El valor medio del boi gordo en los principales estados ganaderos de Brasil perdió R$ 6,8 en la semana a R$/@ 318,2, con base en las referencias estaduales de la consultora Scot, libres del impuesto Funrural y con 30 días para el pago; en las tres últimas semanas la baja fue de casi R$/@ 20 (5,8%). La caída del valor medio de las vacas a faena fue levemente inferior (-4,4%) debido a que su destino no es el mercado chino, hacia donde Brasil solo puede embarcar animales con menos de 30 meses al momento de faena.
A pesar de la menor demanda, la resistencia de muchos productores a aceptar precios más bajos redujo el plazo para entrada a planta a 7 días hábiles en el promedio nacional.
Las ventas en el mercado mayorista el domingo fueron abultadas, impulsadas por el partido de la selección brasileña en el Mundial de Fútbol, dijo Agrifatto. Según la fuente, a pesar de la eliminación de Brasul, la expectativa es de una demanda “relativamente firme” durante la primera quincena del mes. En el caso del mercado mayorista, advierte que la terminación de los embarques a China puede generar un aumento de la oferta de carne con hueso en las próximas semanas, ejerciendo presión a la baja sobre los precios.

