El mercado del boi gordo mantiene la presión a la baja. “La reducción del ímpetu comprador, la mayor ociosidad en plantas frigoríficas y, en algunos casos, la paralización temporaria de operaciones o el envío del personal a licencia evidencian una desaceleración de la demanda por animales terminados y una postura más cautelosa de la industria al momento de adquirir materia prima”, explicó Agrifatto.
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